Santiago Fisas, eurodiputado del PP: “Podemos y Le Pen votan siempre lo mismo”

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La Unión Europea echó a andar en 1957 con la firma de los Tratados de Roma. En el año en el que se conmemora su 60 aniversario y tras décadas de relativa paz y estabilidad en Europa, son muchas las dudas que se ciernen sobre un proyecto de integración único en el mundo. La peor crisis de su historia parece haber llegado para quedarse sin que nadie sepa a ciencia cierta cómo o cuándo terminará.

Los acontecimientos previstos para 2017, como las elecciones en Francia y Alemania o las negociaciones sobre el Brexit, harán de éste un año clave que definirá el rumbo de la Unión. Por ello, en El Impuntual ofrecemos una serie de entrevistas a eurodiputados españoles a través de las cuales abordan la actualidad europea e internacional y dan su visión sobre el futuro de la UE.


Entrevista a Santiago Fisas, eurodiputado del grupo PPE

Bruselas 2017-04-25 18-32-24/ Nacho Sánchez

 

Santiago Fisas Ayxelá (Barcelona, 1948) es un político veterano del Partido Popular. Fue Secretario de Estado de Deportes a finales de los 90 y posteriormente Consejero de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid en la etapa de Esperanza Aguirre . En 2009 fue elegido eurodiputado, puesto que mantuvo tras las elecciones europeas de 2014. Miembro de la Comisión de Comercio Internacional y amante del deporte, Santiago nos recibe en su despacho del Parlamento Europeo en Bruselas. Responde natural, didáctico y defendiendo a su partido de las críticas recibidas por parte de la oposición.

Se ha hablado mucho de que 2017 va a ser un año clave para la Unión Europea. ¿En qué momento nos encontramos? ¿Qué se puede esperar?

Las elecciones francesas van a ser fundamentales en el devenir de Europa. Sí es cierto que en la primera vuelta, aunque no ha sido una sorpresa porque las encuestas acertaron, han ganado dos candidatos que no representan a los partidos tradicionales. Esa es la gran novedad. Tanto Fillon y Hamon han quedado eliminados. Fillon con un resultado más alto y a Hamon le han dado una paliza de mucho cuidado. Esto indica que están cambiando muchas cosas en Europa. El bipartidismo al que estábamos acostumbrados ha acabado, como ha pasado en España también con Podemos y Ciudadanos. Veremos qué pasa en la segunda vuelta. Yo espero evidentemente que gane Macron porque sería un desastre que ganara Le Pen.

Como anécdota, puedo decir que yo estoy en la Comisión de Comercio Internacional, en la cual también está Marine Le Pen, y está Lola Sánchez de Podemos. Votan siempre lo mismo. Exactamente igual. Por ser honestos, las razones son distintas. Le Pen vota en contra porque está en contra de la cesión de soberanía que representa un tratado de libre comercio, que son competencia exclusiva de la UE. A Lola Sánchez tampoco le gusta esa cesión de soberanía, pero porque piensa que esos tratados sirven para aprovecharse del Tercer Mundo -cosa que no es cierta-. La realidad es que votan lo mismo.

La prensa internacional ha destacado en los últimos meses que España está recuperando su peso en Europa. ¿Ha vuelto a la primera línea de decisión europea? ¿Cómo se van a afrontar las negociaciones del Brexit y Gibraltar?

Yo creo que sí. España tiene una cierta estabilidad. Dentro de todos los problemas que hay en Europa, España tiene un gobierno, en minoría, pero un gobierno estable al fin y al cabo. A nivel europeo esto se aprecia. Cuando se hablaba de la Europa de dos velocidades, España estaba en contra, porque pensaba que estaría en la segunda velocidad. En estos momentos está claro que estamos en la primera velocidad. Hay una cierta estabilidad, un país serio del que te puedes fiar. Esto nos ha hecho subir enteros. Lo veo incluso dentro del grupo popular europeo en el Parlamento. Nos tienen mucha consideración no solo por todos los que somos, sino por la seriedad del país en un momento de máxima incertidumbre. En Italia no se sabe muy bien qué va a pasar, Alemania también tiene elecciones… La situación es incierta y España aporta estabilidad. Esperemos que la corrupción no nos perjudique demasiado.

Bruselas 2017-04-25 18-16-57-2/ Nacho Sánchez

Con respecto a Gibraltar, conviene recordar que los gibraltareños votaron un 96% quedarse en la UE, porque saben la importancia que tiene para ellos a nivel económico. España ha conseguido que las relaciones con Gibraltar las decida el gobierno español con el Reino Unido, es decir, no se va a negociar dentro del Brexit. Del Brexit tiene que quedar una cosa muy clara: lo que nosotros vamos a negociar ahora es la salida de Reino Unido de la UE. Y después, veremos a qué tipo de acuerdos llegaremos. Es decir, como un divorcio. Ellos pretenden hacerlo al revés y la UE tiene muy claro que no va a ser así. Primero la salida, en la que tendrán que pagar una fortuna, y una vez fuera, se discutirá la nueva relación. Gibraltar va a negociar esto con España. Nosotros ofrecemos una posibilidad de una cosoberanía, que en la práctica supondría mantener la situación actual en el peñón, pero simplemente ponemos dos banderas allí. Ellos lo rechazan y ahora veremos qué pasa. Desde luego que no lo van a tener fácil. La UE tiene claro que nadie que se quiera ir de la UE lo va a hacer gratis, y ni lo va a tener mejor fuera que dentro. Si no estaríamos incitando a otros países a que se marchen.

“La UE tiene claro que nadie que se quiera ir lo va a hacer gratis, y ni lo va a tener mejor fuera que dentro.”

En las últimas semanas se han dado a conocer nuevos casos de corrupción, como la operación Lezo. ¿Puede afectar al nuevo estatus de España en Europa?

Yo espero que no, pero es evidente que todo esto no ayuda.

Hemos hablado con diputados de otros grupos políticos y defienden una fuerte reforma de la UE. ¿Cuál es la posición del Partido Popular Europeo en este sentido?

Ahora tenemos encima de la mesa el Brexit, que como ya hemos dicho va a ser un proceso difícil porque May parece apostar por un Brexit duro. No va a ser fácil de gestionar. Dentro de la mala noticia, hay que mirar lo positivo. Creo que es necesario ver los defectos que tenemos en Europa y algunos piensan en menos Europa como solución. Yo pienso al contrario: necesitamos más Europa. Hay que aprovechar el Brexit para unirnos en el proyecto común. Reino Unido quería un mercado amplio en el que, cuanto más grande fuera Europa, mejor para ellos porque así tenían más países a los que vender sin aduanas. Quizá se abrieron las puertas demasiado rápido a algunos países del este que no estaban preparados para meterse en la UE. A los británicos o a los alemanes esto les venía bien.

Por ello no me parecería mal esa Europa de dos velocidades. Los que quieran avanzar más rápido hacia una unión política más sólida, una unión fiscal, que es el gran fallo del euro, que lo hagan. Incluso me atrevería a ir más lejos: una política laboral común o al menos más parecida. Hay que unificar una serie de temas y si hay países que no quieren hacerlo no pasa nada. De hecho, ya tenemos una UE de dos velocidades, ya que hay países que no están en el espacio Schengen o en el euro. La idea es una Europa a la carta en función de las posibilidades de cada uno y en la que los que no quieran avanzar no impidan al resto hacerlo.

Como miembro de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, ¿podemos esperar más acuerdos como el CETA? ¿Qué va a pasar con el TTIP?

Se ha hecho mucha demagogia con este tema. Con el CETA, por ejemplo, podríamos preguntarnos qué país es más similar a Europa que Canadá. No lo hay. Tenemos unos parámetros, una protección social y medioambiental muy parecida a Europa. El TTIP es otra cosa, pero el CETA no, y a pesar de esto hubo una oposición enorme al CETA. Es absurdo. Si no podemos firmar con Canadá no podemos firmar con nadie en el mundo. ¿Qué tenemos que hacer entonces? ¿Irnos a cuidar cabras al Pirineo? No tiene sentido. Se aprobó el CETA a pesar de la oposición de la extrema izquierda y la extrema derecha.

Bruselas 2017-04-25 18-32-03/ Nacho Sánchez

Para mí un tratado de libre comercio no es una panacea por sí mismo. Depende de su contenido. Con el TTIP había discrepancias durante la negociación. Yo creo que iba bastante bien encaminado. Un tratado entre las dos economías mundiales y su firma hubiera potenciado la economía mundial, pero ha sido el propio Trump el que ha abortado el proceso. El TTIP tal y como estaba previsto está muerto. Y ahora, en todo caso, puede haber un nuevo TTIP con otro nombre e iniciando las conversaciones de cero. De momento no hay nada.

Como miembro de la Delegación para las Relaciones con los Países del Magreb y la Unión del Magreb Árabe, ¿cree está funcionando la política migratoria de la UE?

Es un tema en el que estoy muy metido. Yo creo que bien no está funcionando. Es una realidad. Lo que sí que creo es que hay que distinguir entre un refugiado político y un inmigrante económico. No es lo mismo. Soy totalmente partidario de acoger a los refugiados políticos, véase personas que huyen de guerras, como en Siria o Libia, o personas perseguidas por diferentes motivos políticos o sociales como la orientación sexual. Hay que acogerles. Otro tema es la inmigración económica. Aquí hay que ver lo que puede permitirse Europa y lo que no. Tenemos una crisis y hay mucha gente desempleada, y como aceptemos a todo el mundo por las buenas -insisto, solamente por motivos económicos-, habrá gente, que suele venir de las clases más desfavorecidas, que va a decir “nos quitan las ayudas sociales y los trabajos”. Es ahí donde crece el populismo.

Entonces, ¿qué solución le queda al inmigrante que huye de la extrema pobreza?

Hay que invertir muchísimo en los países de origen. Idealmente lo que tendremos que hacer es que la gente no tenga la necesidad de abandonar su país para venir a Europa. Aquí surge otro problema y es que no estamos seguros de donde llegan las ayudas de la UE en estos países. En la anterior legislatura estaba en la Comisión de Desarrollo. Europa es el primer donante al desarrollo del mundo, pero es importante saber a dónde va este dinero. ¿Se está invirtiendo bien o se está quedando en manos de unos cuantos dictadores africanos? Este es el primer problema que tenemos.

Por ejemplo, fui jefe de una misión en Níger para construir un puente sobre el río Níger. Se hizo un puente fantástico, ¿pero quién lo construyó? Los chinos. ¿Cómo? Se traen a chinos a una especie de campo de concentración para construir el puente. Es decir, no dan trabajo a la población local, lo hacen ellos de una forma más barata y se llevan a esos chinos de vuelta a su país. No me parece lógico que nosotros, que somos los primeros cooperantes al desarrollo no hagamos ese puente. Cuando les decimos esto a las autoridades nos dicen que somos muy pesados en la UE porque pedimos muchas garantías, que hay que hacer concursos, pasar trámites de seguridad, etc., y que ellos quieren tener el puente ya. Mi propuesta ante esto fue condicionar la ayuda al desarrollo de la UE a que te concedan este tipo de obras públicas. Somos tontos pero hasta un punto.

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