Urtasun: “La izquierda debe dar la batalla por una reforma en profundidad de la UE”

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La Unión Europea echó a andar en 1957 con la firma de los Tratados de Roma. En el año en el que se conmemora su 60 aniversario y tras décadas de relativa paz y estabilidad en Europa, son muchas las dudas que se ciernen sobre un proyecto de integración único en el mundo. La peor crisis de su historia parece haber llegado para quedarse sin que nadie sepa a ciencia cierta cómo o cuándo terminará.

Los acontecimientos previstos para 2017, como las elecciones en Francia y Alemania o las negociaciones sobre el Brexit, harán de éste un año clave que definirá el rumbo de la Unión. Por ello, en El Impuntual ofrecemos una serie de entrevistas a eurodiputados españoles a través de las cuales abordan la actualidad europea e internacional y dan su visión sobre el futuro de la UE.


Entrevista a Ernest Urtasun, eurodiputado de Los Verdes

Urtasun 2 / Alberto Fernández

 

Ernest Urtasun (Barcelona, 1982) fue elegido diputado del Parlamento Europeo en 2014, donde forma parte del grupo de Los Verdes. Es portavoz de Iniciativa per Catalunya- Verds (ICV), partido que se sumó a la coalición electoral de En Comú Podem, la referencia de Podemos en Cataluña. Diplomático de carrera, es licenciado en Ciencias Económicas por la UAB y máster en relaciones internacionales por la UB. Actualmente es miembro de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo y miembro y coordinador de la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género. Además participa en comisiones especiales como la de investigación sobre los Papeles de Panamá.

¿Está la UE repondiendo adecuadamente frente a la amenaza que pueda suponer la Administración Trump?

En primer lugar hay que ver si Europa tiene los instrumentos necesarios para adaptarse a un mundo donde Trump gobierna en Estados Unidos. Yo creo que la respuesta es que no, entre otras cosas porque estamos acostumbrados a una política exterior europea muy fragmentada, muy poco unificada y en la mayoría de estados miembros yendo muy al compás de lo que va marcando la política exterior norteamericana. Necesitamos instrumentos compartidos -a nivel europeo- para adaptarnos a una presencia menor de los norteamericanos en el mundo pero a la vez más agresiva, con una mayor ruptura de los espacios multilaterales, y eso significa probablemente que tenemos que avanzar hacia una mayor integración de la política exterior. En este primer año va a ser complicado que se den pasos hacia adelante porque tenemos un año electoral y eso lo va a hacer muy difícil, pero yo creo que es inevitable. Por otro lado, ya se están empezando a dibujar dos tipos de actitud: una de firmeza ante determinadas cuestiones y planteamientos de Trump que suponen violaciones del derecho internacional, como las declaraciones que ha hecho el presidente Hollande, aunque las hace porque está de salida. Y hay otra actitud que creo que es la que lamentablemente ha adoptado el Gobierno español: aceptarlo todo, no molestar, asumir acríticamente que hay que relacionarse con él y por lo tanto no entrar en ningún tipo de conflicto. Yo creo que eso es una actitud equivocada.

Algunas voces han equiparado la política migratoria europea con la de Donald Trump en Estados Unidos, ¿crees que es comparable?

En materia de inmigración yo diría que Europa no está en condiciones de dar muchas lecciones, eso es evidente por como ha tratado a los refugiados o por como gestiona su vecindad sur. Pero lo que sí que no haría es comparar en general a los dirigentes de la UE con Trump. Nosotros tenemos el riesgo de que Europa la gobiernen los ‘Trumps’. Tenemos a Orbán en Hungría y tenemos a muchos candidatos como Wilders, Le Pen, que sueñan con establecer una especie de internacional reaccionaria. El peligro de que el trumpismo gobierne Europa está ahí.

El año pasado se aprobaron en el Parlamento Europeo la mitad de resoluciones legislativas que en 2015, ¿hay miedo en la UE ante el rechazo que puedan causar las políticas comunitarias en los Estados miembros?

Aquí hay un doble problema, nos encontramos en una fase de descomposición del proyecto europeo y eso se nota en la actividad legislativa. Estamos en un momento de ‘desmontaje’ del derecho europeo, ya sea porque no se aplica o porque hay cuestiones que se habían prometido -como todos los reglamentos y directivas que debían completar la unión bancaria- que no se están llevando adelante. Y esto es porque hay una crisis de proyecto como no la había habido desde el inicio. Hasta que los gobiernos nacionales y las instituciones europeas no afronten la crisis y replanteen el proyecto, el día a día se va a volver cada vez más precario. Creo que necesitamos ir a una reforma de los tratados. Además, en los últimos años ha habido una voluntad de marginar al PE en pro de una dinámica más intergubernamental. Cada vez son más las grandes decisiones que se toman en el Consejo (organismo que aúna a los jefes de gobierno de los estados miembros), incluso algunas fuera del marco legislativo de los tratados. Un ejemplo que para mí es muy gráfico es como se gestionó la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. Es un organismo que no está bajo control parlamentario, totalmente intergubernamental y sobre el cual el PE no tienen nada que decir.

“Nos encontramos en una fase de descomposición del proyecto europeo y eso se nota en la actividad legislativa”

¿Qué futuro le espera a esta Unión?

Nos encontramos ante una disyuntiva que debemos resolver. Por un lado, la UE actual no nos gusta mucho y a la vez es más necesaria que nunca, porque en un mundo desregulado donde el capitalismo funciona sin normas solo podemos gobernar la economía a través de la UE. En materia fiscal es imposible que los Estados miembros por sí solos puedan obligar a las multinacionales a pagar determinados impuestos. Si están solos, lo que hacen es competencia fiscal. Necesitamos urgentemente repensar Europa en un sentido social y democrático. Olvidar los años de la troika y de la crisis que han hecho un daño terrible al proyecto de integración, y yo creo que eso solo puede pasar por una dinámica constituyente europea. Para mí esto significa rehacer los tratados en profundidad. Hay que volver a dotar a Europa de instrumentos de cohesión social.

¿Es reformable la UE?

Creo que no tenemos más remedio. El camino alternativo es volver al Estado nación y en un marco de globalización neoliberal, ahí nos vamos a ahogar todos. La izquierda debe dar la batalla para una reforma en profundidad de la UE y eso significa probablemente resetearla en muchos de sus principios. La democratización de las instituciones y un pilar social para la zona euro me parecen cuestiones esenciales. Pero no creo que haya que tirar todo a la basura, tenemos un entramado institucional que hay que mejorar mucho pero que también es útil. Tenemos la Carta de Derechos Fundamentales: si los artículos de ésta se aplicaran, nada de lo que hace Orbán con los refugiados ni lo que hace Polonia con su prensa se podría hacer. Pero se ha convertido en ‘soft law’, es decir, no se aplica. Y eso que forma parte de los tratados… Otro ejemplo son las normas de protección de los consumidores, que están permitiendo al Tribunal de Luxemburgo condenar a España por las preferentes o las cláusulas suelo. Estas son normas a defender porque son normas progresistas que funcionan.

“Si los artículos de la Carta de Derechos Fundamentales se aplicaran, nada de lo que hace Orbán con los refugiados ni lo que hace Polonia con su prensa se podría hacer”

¿Dónde ha estado la izquierda europea en estos tiempos de Orbán, Le Pen, etc.?

Nosotros vivimos un momento muy difícil desde que doblegaron la voluntad del gobierno griego. En Grecia nació una esperanza que todos imaginábamos que iba a hacer bola de nieve. Estoy convencido de que la dureza de la troika con Grecia tiene que ver con lo que estaba pasando en España. En el momento en el que Tsipras llega al poder, Podemos lidera las encuestas y había voluntad por parte de la Troika de ser muy duros con Grecia para que la gente no votara a Podemos. Creímos que con la ayuda de Francia íbamos a empezar a hacer mayorías distintas en el Consejo, con gobiernos progresistas, pero el esquema se vino abajo. El escenario de cambio en España quedó momentáneamente cerrado y Grecia estaba en muchas dificultades.

Urtasun 1/ Alberto Fernández

El otro gran problema es que en la mayoría de Estados miembros el descontento social lo capitaliza la extrema derecha, por lo que necesitamos evidentemente repensar la estrategia de la izquierda en Europa. Los partidos políticos no han sabido articular una alternativa europea. La izquierda tiene que hacer una reflexión sobre cómo conseguir lo que probablemente sí hemos conseguido en España, y es que el malestar social no lo capitalice la extrema derecha sino polos en clave social y democrática de cambio. Por otra parte, las elecciones nacionales siguen teniendo un papel muy importante. Al final quien manda en los Estados miembros es quien va al Consejo. Ahora mismo tenemos a Grecia en unas condiciones muy precarias y a Portugal que es un gobierno muy progesista, pero siguen siendo muy pocas sillas. Necesitamos tener experiencias de éxito en determinadas elecciones.

¿Syriza ha dejado de ser una referencia para la izquierda en Europa?

Yo me considero un amigo del gobierno griego actual y trabajo para que les vaya lo mejor posible. Por varias razones: en primer lugar porque creo que la situación en la que se encuentran es profundamente injusta, ya que es un pequeño país que la Troika arrasó y el gobierno hizo lo que pudo. Es una cuestión de solidaridad. En segundo lugar, porque lo mejor que les puede pasar es que este gobierno continúe, ya que sino vamos a elecciones y volvería Nueva Democracia que es la causante de todos los males de Grecia. También veríamos un aumento en el voto de Amanecer Dorado y eso sería muy negativo. Por último, porque a pesar de todas las dificultades, Grecia es una voz progresista y de izquierda en Bruselas, y no hay tantas. En muchos temas las posiciones de los ministros griegos cuando llegan aquí ayudan a sumar. Creo que hay que ayudar a que el gobierno griego salga adelante, a intentar que puedan salir del programa de asistencia financiera, del tercer memorándum ignominioso y que puedan recuperar un cierto crecimiento que ayude a paliar un poco las dificultades sociales. Hay una cuestión clave: si la troika va a acceder o no a concederles una reestructuración importante de la deuda, que ahora es una cuestión bloqueada por las elecciones alemanas. Porque la reestructuración de la deuda está en el memorando.

¿Como debería construirse la nueva vertebración de la izquierda europea?

Tenemos elecciones en el PE en el año 2019, y yo quisiera que no nos presentáramos divididos y troceados como en las últimas elecciones. A mí me gustaría que los grupos que estamos dando la pelea con el TTIP, los refugiados, etc. -que somos básicamente los Verdes, la Izquierda Unitaria y una parte de los socialdemócratas, o incluso diputados del Movimiento 5 Estrellas- fuéramos capaces de hacer algo de forma compartida en 2019. Creo que el hecho de que vayamos unidos puede movilizar mucho el voto. Y será imprescindible que tengamos mayores éxitos en los Estados miembros. Tenemos que trabajar más con Corbyn (ver que está haciendo en Reino Unido, cómo ve el Brexit, etc.) También con los portugueses, con los griegos, con Podemos, y ver cómo podemos ayudarnos mutuamente. Porque al final las elecciones de 2019 son muy importantes, pero donde nos jugamos el pan en Europa es en cada una de las elecciones nacionales.

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